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Desde
inicios de la conquista de nuestro país en el siglo XVI,
los cronistas hacen mención del lugar de Tirúa como
un poblado indígena. En verdad los ancianos de las comunidades
mapuches cuentan que antes de la llegada de los españoles
existían pueblos que ocupaban el territorio y que poseían
su propia cultura y forma de entender y explicar el mundo, conocimientos
que se mantuvieron hasta su fundación en 1695, y luego
hasta su constitución como comuna en 1972 y hasta nuestros
días.
La
historia cuenta que en el año 1551 aproximadamente los
españoles tuvieron su primer encuentro con la zona y su
gente. Luego de la batalla de Tucapel en 1553, el territorio de
la actual provincia de Arauco fue el corazón combatiente
del Lafkenmapu, territorio que se extendía por la costa
desde el Bío-Bío hasta el Toltén y al oeste
de la Cordillera de Nahuelbuta, el que estuvo dividido hasta 1573
en seis Aillerehues (agrupación social y política
mapuche): Marigueñu, Raughco, Tucapel, Licaniebu, Ranquilhue
y Cautín. El Lafkenmapu no solo era una división
del territorio mapuche, sino una realidad geográfica diferente
del resto de la zona. Durante muchos años Tirúa
fue lugar de paso de los españoles que viajaban en su conquista
más al sur y un lugar de encuentro de los nativos.
En
el año 1695 el Gobernador, Don Tomás Marín
de Poveda, funda entre otras ciudades Nuestra Señora de
Monserrat de Tirúa.
Gustave Verniory, Ingeniero belga se extasiaba frente al paisaje
y escribió en su libro; 10 años en la araucania,
lo siguiente; “Es la primera vez que yo penetro en una selva
enteramente virgen, de lejos parece una masa compacta de una verde
obscuro; no hay la menos transición entre la pampa y la
selva; uno choca literalmente contra este bloque de verdor….”
“Jamás me imagine estos árboles desconocidos,
estas plantas trepadoras originarias del país cubiertas
de flores deslumbrantes de color rojo, llamados copihues y que
sólo florecen en invierno; estos troncos muertos mantenidos
de pie por un entrelazamiento de lianas, que solo los amarran
a los árboles. Nuestras voces resuenan allí como
en una bóveda. Para demostrarnos que no somos los únicos
desafinados, millares de loros responden con una algarabía
ensordecedora….”
Por otro lado autores españoles describen la indumentaria
Araucana que se componía de “poncho grande y desprendido,
calzones cortos y abierto a los lados, faja ancha a la cintura
y banda en la frente. Además, las mujeres llevaban un chamal,
primero hasta la rodilla y, luego hasta los tobillos y un chal
corto sujeto por delante” (crónicas del reino de
Chile, 1960).
Luego de su fundación Tirúa se desarrollo muy lentamente
hasta ser declarada comuna en el Gobierno del Presidente Salvador
Allende en el año 1972. Desde entonces el crecimiento ha
sido notable en sectores como la educación, la salud y
la seguridad. Sin duda la construcción vial y la electrificación
en casi el 90% de la zona, han sido el gran aporte de los últimos
años.
Por otro último y haciendo alusión a todos aquellos
cronistas, científicos e historiadores que se deslumbraron
en el pasado con el descubrimiento de la belleza indomable de
la zona, nos permite creer que Tirúa es un atractivo turístico
de particulares características que todo turista debiera
conocer.
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